Santiago. Ése es mi nombre. Constantemente me siento desubicado con tantas cosas por hacer y por aprender, resultándome difícl saber por dónde empezar. Siempre algo nuevo aparecerá, algo para lo que no estoy preparado y para lo que, probablemente, nunca lo estaré. Y no me malinterpreten, no me siento como una víctima ni un incomprendido, no, por el contrario, tiene su encanto el no sentirse dueño de nada pero con ganas de aprender y aprehender todo. En el último par de años he adquirido el gusto de la academia; antes era escéptico frente aquel método de aprendizaje, ahora, paulatinamente, me siento más atraído hacia ella por el simple hecho de dar acceso al mundo.
¿Por qué comunicación o, más bien, radio? Porque es de las pocas carreras que tiene un vínculo directo con lo que más me apasiona: la música. Nada más emocionante y enriquecedor - para mí- que estar en una constante búsqueda del pasado, el presente y el futuro del arte más global y amado. Además es una parte fundamental y necesaria en mi relación familiar y en el placer de viajar. Cuando estos tres aspectos convergen, es cuando más satisfecho y complacido me siento. No es lo único que me gusta, pero son las tres cosas que me permiten tener una sonrisa indelebe en mi cara casi todo el tiempo.
Hay más gustos, placeres, defectos o cualidades que podría nombrar, pero por ahora es lo que más me interesa mencionar. De pronto más adelante "completaré" esto, como tal vez no. Buen día.

No hay comentarios:
Publicar un comentario